4 05 2008

La noche es mala consejera, pero siempre es inevitable irse con el sabor de boca de aquel detalle, gesto, caricia, sonrisa, que de alguna manera nos ha marcado los últimos días. A veces son pensamientos negativos…. mejor dormir y mañana saldrá el sol de nuevo. Y a veces me invade una sensación que no quiero que se escape, me gustaría retenerla por horas, días, semanas… compartirla cada noche y cada momento, antes de cerrar los ojos y rendirme al cansancio. No han estado mal estos últimos días, he conocido a un ángel, escorado, pero ángel a fin de cuentas, que lucha como uno más: buscar su espacio y tener paz. Lo malo es que muchas veces nos equivocamos en la forma en la que la buscamos y hacemos difíciles las cosas que aparentemente deberían ser sencillas. Soy una más, aprendiendo a ser feliz… y recibiendo bofetones de realidad cada día… eso sí, mis noches que no me las quiten, sobre todo esas en las que como hoy, me despido con una sonrisa y con los brazos alzados para echar a volar.


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